FORMANDO CIENTÍFICAS PARA EL FUTURO

 

Tres alumnas de 2º ESO participan en un proyecto de la UPNA financiado por el Gobierno de Navarra que pretende impulsar el gusto por la ciencia entre las adolescentes

 

 

Que las mujeres han estado siempre en la ciencia es un hecho, pero su contribución al campo científico ha estado, a menudo, relegado o escondido en favor de sus colegas masculinos. Las cifras corroboran este hecho: desde que en 1901 empezaron a entregarse los Premios Nobel, solo 17 mujeres han ganado uno de estos prestigiosos galardones en el campo de la Física, la Química o la Fisiología y Medicina. Para romper con esta dinámica y promover el gusto científico entre las adolescentes, la UPNA ha lanzado un proyecto financiado por el Gobierno de Navarra bajo el título Formando futuras investigadoras: introduciendo la ciencia ecológica y ambiental al mundo escolar

Esta iniciativa ofrece a las alumnas la oportunidad de participar en un proyecto científico real ligado al proyecto europeo que ya está en marcha, Open2preserve, y pone énfasis en el aprendizaje práctico ya que acerca a las alumnas el trabajo científico que se lleva a cabo en la UPNA a través de salidas al campo, demostraciones en las instalaciones de la Universidad y trabajo grupal. Leyre Lozano, Enara Ugarte y Alba Oroz, alumnas de 2ºESO, han sido las seleccionadas para representar al Colegio.

“Cuando nos ofrecieron este proyecto en clase, me apunté porque pensé que no perdía nada por apuntarme, pero no me esperaba que me fueran a seleccionar”, confiesa Alba. “Nos presentamos un poco como a ciegas”, corrobora su compañera Enara. “Un día, entraron Raquel y Vitori -dos profesoras del Colegio- y Raquel nos dijo que había sido difícil elegir, pero que habían pensado en nosotras y que esperaban que nos gustase”, prosigue Leyre.

A lo largo de este curso, las tres se acercarán a la realidad ambiental del área natural protegida del LIC Roncesvalles- Selva de Irati. “En una reunión que tuvimos en la Universidad hace dos semanas nos explicaron la evolución desde el comienzo de la Tierra hasta ahora y lo que íbamos a estudiar. Más adelante vamos a medir plantas y nos dijeron que llevásemos cámaras porque también íbamos a sacar fotos”, explica Leyre. Una vez realizado el trabajo de campo en la zona de los Pirineos Occidentales, las tres conocerán el trabajo de laboratorio y de elaboración de resultados posterior. Es este último punto el que más interesa a Enara. “Yo sé que cuando hacen una investigación recogen las pruebas, pero no sé qué es lo que hacen luego, una vez que han recogido las pruebas. Me gustaría saber cómo lo hacen, cómo ponen a prueba lo que han recogido”, explica.

Las tres coinciden en que tienen muchas ganas de ir a realizar prácticas al campo y creen que este proyecto les ayudará en su futuro profesional. “Me gusta porque nos enseñan lo que podemos hacer en un futuro y así nos ayudan a saber qué es lo que nos gusta o lo que no. No tengo ni idea qué quiero hacer de mayor, porque me gustan las ciencias, pero también las letras”, explica Leyre. “Lo que me gusta de este proyecto es que aprendo cosas nuevas, que conozco más sobre el ámbito de la naturaleza y que me puede venir muy bien para mi futuro porque me gustaría trabajar de bióloga, aunque tampoco descarto trabajar de psiquiatra”, revela Alba.

Enara también quiere trabajar en el ámbito de la ciencia, especialmente, en el campo del universo. Sin embargo, ve con pena que el papel de la mujer en el ámbito de la ciencia haya estado en un segundo plano. “Ahora hay más chicas que chicos estudiando ciencias, pero luego cuando tienen hijos, las mujeres dejan la investigación porque no se ven capaces de estar con los hijos”, dice Enara. “Pero el hijo es de los dos”, apostilla Leyre. “Siempre se dice que el padre se ocupe de sacar la casa adelante y que la mujer de los hijos, pero no creemos que tenga que ser así”, concluyen estas tres alumnas.